Éste blog lleva las impresiones de lo sentido, lo fotografiado o filmado, con el fin de ir abriéndolo de vez en cuando, para recordar cómo he ido rindiéndome al Gran Sí de la existencia.
jueves, 13 de febrero de 2014
Tiranìa del Desborde
Hay espacios apropiados para lo que no sucede,
hay cuerpos que se asfixian porque no llega el abrazo,
hay madera , hay señales, hay soles que nadie alcanzará.
Y aunque todos los pájaros canten a la vez,
y aunque todas las bocas se derramen en el agua,
algunas pocas cosas tienen su momento.
Un ejército de huecos ametralla lo invencible.
Sebastián Olaso
Poeta Nicoleño
Catálogo de Errores
Para llegar hasta el miedo es necesario hacer un largo viaje. Es necesario salir del mundo para no entrar en ninguna casa, en ningún jardín, en ninguna nube. Es necesario hacer las valijas, clausurar los relojes, cambiar el equilibrio. Todos los caminos que llevan hacia el miedo están plagados de ratas, de pozos, de piedras y de noche. Todos los imanes, todos los zapatos que roban la distancia entre la música y el miedo se resisten, hacen temblar los polos, los cordones, la piel y la madera de la piel, los huesos y la madera de los huesos. La carne y la maleza de la sangre. Para llegar hasta el miedo es necesario abrazarse a la caída, a las balas, a la métrica de un verso que no sabe qué decir. A la métrica de un corazón que late sin ofrendas. A la métrica de un pentagrama sin red. Y no basta con un paso, no basta con un pasaje, con un paisaje, con un país, con un puerto. Es necesario que todas las gotas estén deshabitadas, que todas las células se enfrenten con el sueño, repudien el sueño, desalojen el sueño. No basta con cerrar los ojos: la ceguera sin revés es necesaria. El minuto sin marea es necesario. El mareo sin vaivén, el golpe que atraviesa la mano. Para llegar hasta el miedo es necesario dejar que la traición, el olvido y la miseria echen raíces. No hay excusas para el miedo. Lo hemos elegido. Nos hemos entregado.
Sebastián Olaso
Sebastián Olaso
miércoles, 12 de febrero de 2014
martes, 11 de febrero de 2014
lunes, 10 de febrero de 2014
jueves, 23 de enero de 2014
Cada vez
Cada vez que te vayas de vos misma
no olvides que te espero
en tres o cuatro puntos cardinales
siempre habrá un sitio dondequiera
con un montón de bienvenidas
todas te reconocen desde lejos
y aprontan una fiesta tan discreta
sin cantos sin fulgor sin tamboriles
que sólo vos sabrás que es para vos
cada vez que te vayas de vos misma
procurá que tu vida no se rompa
y tu otro vos no sufra el abandono
y por favor no olvides que te espero
con este corazón recién comprado
en la feria mejor de los domingos
cada vez que te vayas de vos misma
no destruyas la vía de regreso
volver es una forma de encontrarse
y así verás que allí también te espero.
Mario Benedetti
no olvides que te espero
en tres o cuatro puntos cardinales
siempre habrá un sitio dondequiera
con un montón de bienvenidas
todas te reconocen desde lejos
y aprontan una fiesta tan discreta
sin cantos sin fulgor sin tamboriles
que sólo vos sabrás que es para vos
cada vez que te vayas de vos misma
procurá que tu vida no se rompa
y tu otro vos no sufra el abandono
y por favor no olvides que te espero
con este corazón recién comprado
en la feria mejor de los domingos
cada vez que te vayas de vos misma
no destruyas la vía de regreso
volver es una forma de encontrarse
y así verás que allí también te espero.
Mario Benedetti
viernes, 10 de enero de 2014
Incendio
"Arde París, arde París
en el fuego de tu espalda"
Detrás de ese incendio que te mueve
se esconde una ciudad de dos mil años.
Detrás de ese incendio, dicen, que sólo existe el mar.
Detrás de ese incendio que te mueve
no queda ni un invierno, ni un verano
detrás de ese incendio, dicen, que nadie puede escapar.
Presiento que me aguarda ya el final del tiempo gris.
Hoy he visto arder París sobre el fuego de tu espalda.
Arde París
y en tu piel se para el tiempo
arde París
conmigo dentro.
Una canción de A. Belen
en el fuego de tu espalda"
Detrás de ese incendio que te mueve
se esconde una ciudad de dos mil años.
Detrás de ese incendio, dicen, que sólo existe el mar.
Detrás de ese incendio que te mueve
no queda ni un invierno, ni un verano
detrás de ese incendio, dicen, que nadie puede escapar.
Presiento que me aguarda ya el final del tiempo gris.
Hoy he visto arder París sobre el fuego de tu espalda.
Arde París
y en tu piel se para el tiempo
arde París
conmigo dentro.
Una canción de A. Belen
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